Islas Cíes, Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, ilustración estilo grunge retro

7 Islas Españolas que No Conoces (y Deberías Visitar Ya)

Islas españolas que no conoces: repite conmigo esa frase, porque es literalmente lo que vas a buscar en Google dentro de un rato para comprobar que no me estoy inventando nada. Mientras las cuentas de turismo de siempre (sí, hablamos de ti, Sentido Radio) llevan diez años reciclando el mismo top de «playas de Ibiza que debes visitar» y «los rincones secretos de Mallorca» que ya conoce hasta tu cuñado, aquí vamos a hacer lo que nadie hace: hablar de islas de verdad, con historia de verdad, que están a un billete de barco de tu casa y que casi nadie pisa.

No hay Ibiza. No hay Mallorca. No hay Tenerife. Si querías otro artículo sobre las mismas seis fotos de Es Vedrà, cierra esta pestaña y vuelve a la cuenta de siempre. Si lo que quieres es una lista de islas españolas que no conoces pero que existen, tienen nombre, tienen Ayuntamiento (a veces), tienen límite de visitantes y en algún caso hasta tienen soldados vigilando la orilla, sigue leyendo.

Vamos a repasar siete islas repartidas entre Galicia, la Comunidad Valenciana, Canarias, Murcia y el Mediterráneo más raro que tiene España, el que da frontera con Marruecos. Todas son reales, todas se pueden visitar (menos una, que te vamos a explicar por qué no) y todas tienen algo que contar que no es «aquí hay chiringuitos monísimos».

Islas Cíes, Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, ilustración estilo grunge retro

1. Islas Cíes: el paraíso que la Xunta te raciona

Empezamos por las Cíes porque son la prueba de que no hace falta ser un influencer para saber que existen; lo raro es que Sentido Radio nunca les dedique más de dos líneas cuando tienen mejor prensa internacional que media Baleares. El archipiélago forma parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, frente a la ría de Vigo, y su playa de Rodas ha aparecido en más de un ranking internacional de mejores playas del mundo.

Lo que de verdad las hace distintas es la gestión: no puedes llegar y ya está. En temporada alta (Semana Santa y del 15 de mayo al 15 de septiembre) necesitas una autorización previa de la Xunta de Galicia antes de comprar el billete del barco, y el parque limita el acceso a un máximo aproximado de 1.800 personas al día repartidas por el archipiélago. Es una isla con lista de espera, básicamente, y eso ya la hace más interesante que cualquier cala con sombrilla de pago.

El motivo del límite no es capricho burocrático: el Parque Nacional protege dunas, lagunas y colonias de aves marinas que no aguantarían una avalancha de turistas como la que soporta Ibiza cada agosto. Así que si vas, resérvalo con semanas de antelación, porque la isla, literalmente, te puede decir que no.

El acceso marítimo se hace en catamarán desde Vigo, Cangas o Baiona, con trayectos de entre 30 y 45 minutos, y una vez en tierra no hay coches ni bicis: todo se recorre a pie por senderos señalizados. El mirador del Alto do Príncipe, en la cima de Monteagudo, regala una vista panorámica de las tres islas y la ría de Vigo que por sí sola justifica la excursión, autorización mediante.

2. Isla de Ons: la hermana pequeña que nadie menciona

Si las Cíes son la estrella del Parque Nacional de las Islas Atlánticas, Ons es la hermana que se queda en un segundo plano y que, para nuestro gusto, lo hace todo mejor por ser menos masificada. Está frente a la ría de Pontevedra, forma parte del mismo espacio protegido y comparte el mismo sistema de autorización de la Xunta en temporada alta.

Ons tiene algo que las Cíes no tienen: población permanente reducida y un pequeño núcleo con bares y casas de pescadores que le da un aire menos «parque temático natural» y más «pueblo gallego de verdad, solo que rodeado de agua turquesa». Los acantilados del lado oeste, batidos por el Atlántico, contrastan con las calas tranquilas del lado este, así que en una sola isla tienes las dos Galicias: la brava y la mansa.

Nota honesta: no vamos a inventarnos cifras de visitantes específicas de Ons porque la gestión conjunta del parque no siempre las desglosa isla por isla en las fuentes públicas. Lo que sí es seguro es que recibe muchísima menos gente que su vecina Cíes, y en esta lista eso cuenta como un punto a favor.

3. Isla de Sálvora: la isla de las leyendas de naufragios

Subiendo por la costa gallega llegamos a Sálvora, en la ría de Arousa, la tercera pieza del Parque Nacional de las Islas Atlánticas junto con Cíes y Ons (el parque incluye también el archipiélago de Cortegada). Sálvora tiene menos glamour de postal y más historia de tragedia marítima: es tristemente famosa por el naufragio del vapor Santa Isabel en 1921, uno de los peores desastres navales de la costa gallega, con más de doscientas víctimas.

Hoy Sálvora es un islote casi despoblado, con un antiguo pazo, un faro y una aldea de pescadores abandonada que parece sacada de una película de terror rural gallego (de las buenas, no de las de Netflix rellenas de sustos baratos). El acceso también depende del régimen del parque nacional, así que otra vez: reserva antes de ilusionarte.

Lo que hace especial a Sálvora frente a otras islas de esta lista es justo eso, que no vende una postal de playa perfecta sino una postal de naturaleza salvaje con memoria trágica. Si te va el turismo con un poso de historia real y no fabricada para Instagram, esta es tu isla.

Isla de Tabarca, pueblo amurallado y faro en la reserva marina, ilustración estilo grunge retro

4. Isla de Tabarca: la isla habitada más pequeña de España

Cambiamos de mar. Nos vamos al Mediterráneo, frente a Alicante, para hablar de Tabarca, un dato que sorprende incluso a quien se cree muy viajado: es la isla habitada más pequeña de España, con poco menos de dos kilómetros de largo y una anchura máxima que no llega a los 400 metros. En invierno apenas viven medio centenar de personas en su casco amurallado; en pleno verano, el pueblecito puede recibir varios miles de visitantes en un solo día llegados en barco desde Alicante o Santa Pola.

Tabarca no es solo pequeña, es histórica: en 1986 se convirtió en la primera Reserva Marina de España, una zona protegida de más de 1.700 hectáreas que incluye praderas de posidonia oceánica, el «pulmón» del Mediterráneo. El casco urbano, amurallado en el siglo XVIII para defenderse de la piratería berberisca, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1964.

Aquí es donde metemos el único enlace de afiliado de este artículo, porque si vas a bucear o simplemente a bañarte entre la posidonia de la reserva marina, un equipo de snorkel decente te cambia la experiencia por completo: en Tabarca la visibilidad del agua es tan buena que da pena verla solo desde la superficie sin gafas ni tubo.

La Graciosa, octava isla canaria, paisaje volcánico y calles de arena, ilustración estilo grunge retro

5. La Graciosa: la octava isla canaria que ni los propios canarios se saben de memoria

Aquí va el dato que más vamos a repetirte porque es objetivamente una curiosidad brutal: La Graciosa es, desde 2018, la octava isla del archipiélago canario, reconocida oficialmente por el Senado español el 26 de junio de ese año tras una iniciativa que tuvo apoyo unánime. Hasta entonces era «solo» un islote administrativamente dependiente de Lanzarote, a pesar de tener población estable, calles y vida propia desde hacía generaciones.

Ojo, que el reconocimiento como isla no le dio independencia administrativa: sigue perteneciendo al municipio de Teguise (Lanzarote), pero desde el punto de vista simbólico y estatutario, Canarias pasó de siete a ocho islas de un plumazo legislativo. Hasta el himno autonómico tuvo que actualizar su letra para incluirla, lo cual ya es de las anécdotas más surrealistas de la burocracia insular española.

La Graciosa tiene calles sin asfaltar (siguen siendo de arena, por decisión consciente), apenas 700 habitantes y paisajes volcánicos que parecen de otro planeta: playas como Las Conchas o La Cocina, con un mar bravo que no perdona a quien se confía. Si vas, hazlo en barco desde Órzola y prepárate para caminar o alquilar una bici, porque el asfalto, sencillamente, no es lo suyo.

Junto a La Graciosa está el resto del archipiélago Chinijo: los islotes de Montaña Clara, Alegranza, Roque del Este y Roque del Oeste, deshabitados y protegidos como reserva natural integral, con acceso terrestre prohibido salvo permiso científico. Es decir, que la «octava isla» viene acompañada de un séquito de islotes que ni siquiera pueden pisarse, otro dato que se queda fuera de cualquier top genérico de Canarias.

Islas Chafarinas, torre de vigilancia y silueta remota en el mar de Alborán, ilustración estilo grunge retro

6. Islas Chafarinas: la España que casi nadie puede pisar

Y aquí llega la isla que rompe el formato de «cógete el ferry y disfruta». Las Islas Chafarinas son un archipiélago de tres islotes (Isabel II, Rey y Congreso) situados en el mar de Alborán, frente a la costa de Marruecos, a apenas 3-4 kilómetros de Ras Kebdana y unos 45 km al este de Nador. Son territorio español bajo soberanía desde 1847, parte de lo que se conoce como «plazas de soberanía» en el norte de África.

Aquí toca ser honestos porque es la isla más peculiar de la lista: el acceso está fuertemente restringido por control militar. En Isabel II hay una guarnición permanente (que tras un incidente de seguridad en 2025 se reforzó hasta rondar el centenar de efectivos) y no es un destino al que puedas plantearte ir por libre en un ferry de turistas. Las visitas civiles, cuando se autorizan, suelen ser expediciones científicas o naturalistas muy puntuales, no turismo convencional.

Nota honesta: no vamos a fingir que puedes reservarte un fin de semana en Chafarinas como si fuera Formentera. No puedes, y cualquier artículo que te venda «cómo visitar Chafarinas este verano» te está mintiendo. Lo que sí puedes hacer es admirar que España tiene un archipiélago casi desconocido, con colonias de aves protegidas y valor estratégico real, a un tiro de piedra de otro continente.

7. Isla Grosa: el volcán diminuto del Mar Menor

Cerramos con una isla que ni siquiera muchos murcianos ubican bien: Isla Grosa, un cono volcánico de apenas 17,5 hectáreas situado a unos 2,5 kilómetros de las playas de La Manga. A pesar de su tamaño de bolsillo, tiene categoría de Lugar de Interés Comunitario (LIC) y está rodeada de praderas de posidonia que certifican la buena salud del ecosistema marino de la zona.

Durante siglos fue refugio de piratas berberiscos, que la usaban como escondite para asaltar la costa murciana, así que bajo ese perfil volcánico tranquilo hay más historia de la que aparenta. Hoy es un punto habitual para el buceo de nivel iniciación y también para submarinistas más avanzados, gracias a la claridad del agua y a la vida marina que se ha recuperado en la zona protegida de Cabo de Palos-Islas Hormigas, muy cerca de allí.

No hay desembarco turístico regular en Isla Grosa: no está habitada y el acceso se hace casi siempre en barco privado o con clubes de buceo autorizados, no con un ferry de horarios fijos como en Tabarca. Eso la convierte en la isla más «de nicho» de esta lista, la típica que solo conocen quienes bucean habitualmente en el Mar Menor y la Costa Cálida.

Si te va el buceo, un buen libro guía de islas españolas te va a servir para planificar rutas por Grosa, Tabarca y compañía sin depender solo de foros de internet con información desactualizada.

¿Y Formentera? Hablemos claro

Alguien va a preguntar por qué no metemos Formentera en una lista de islas españolas que no conoces. Pues porque sería mentirte a la cara: Formentera es conocidísima, sale en todas las revistas de «escapadas de lujo» y no tiene nada de secreta. Lo único honesto que podemos decir es que, comparada con su vecina Ibiza, es la balear «más tranquila», con menos discotecas y más calma. Pero llamarla «desconocida» sería exactamente el tipo de titular vago que criticamos al principio de este artículo, así que la dejamos fuera de la lista principal y te lo contamos tal cual.

Por qué esto importa más que otro top de Ibiza

Todas estas islas —Cíes, Ons, Sálvora, Tabarca, La Graciosa, Chafarinas y Grosa— tienen algo que las conecta más allá de estar rodeadas de agua: cada una obliga a España a gestionar un equilibrio entre naturaleza, historia y, en algún caso, geopolítica. No son decorados para selfies, son ecosistemas con reglas, límites de acceso y, a veces, hasta guarniciones militares. Si quieres información oficial y actualizada sobre parques nacionales españoles, incluidas las Islas Atlánticas de Galicia, la fuente que no falla es la Red de Parques Nacionales del Ministerio para la Transición Ecológica.

Y si esto de escaparse a rincones raros de España te ha picado la curiosidad, en la redacción ya hemos escrito sobre otros lugares del país que la gente normal no visita nunca, como estos 10 lugares prohibidos que nadie puede visitar (y por qué), que tiene bastante en común con el caso de Chafarinas.

Así que la próxima vez que alguien te recomiende «las mejores playas de Ibiza» por enésima vez, mándale este artículo. O mejor, cógete un ferry a Ons, a Tabarca o, si tienes contactos en el Ejército, a Chafarinas, y compruébalo tú mismo. España tiene más islas de las que caben en un carrete de Instagram, y la mayoría ni siquiera necesita que las conozcas para seguir siendo espectaculares.

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