Videoclips Prohibidos: 8 Vídeos Musicales que la Censura Quiso Enterrar

Hay canciones que sobreviven a la censura y hay videoclips que directamente la provocan. Porque una cosa es que una emisora de radio decida no pinchar un tema por su letra, y otra muy distinta es que una cadena de televisión entera se niegue a emitir tres minutos de imágenes porque teme que medio país se le eche encima. En lapeorradio.es ya repasamos en su día 13 Canciones Prohibidas por la Censura, pero esto es otro nivel: aquí no hablamos de sonido, hablamos de lo que se ve. Y lo que se vio en algunos de estos vídeos hizo que MTV, la BBC y media industria discográfica entraran en pánico colectivo.

Prepárate para un recorrido por ocho videoclips prohibidos que la censura quiso enterrar y que, en la mayoría de los casos, acabaron siendo más famosos precisamente por eso. Como siempre, nada de rumores de foro: fechas, nombres y fuentes verificables. Esto es lo que pasó de verdad cuando la imagen se volvió tan incómoda como la música.

Televisor vintage con barra de censura negra sobre la pantalla y cinta de vídeo rota en el suelo, ilustración de videoclips prohibidos

Prodigy y «Smack My Bitch Up»: el vídeo que ni la MTV nocturna pudo soportar

Publicado en noviembre de 1997 como tercer single de The Fat of the Land, «Smack My Bitch Up» ya venía cargado de polémica solo por el título. Pero fue el videoclip, dirigido por el sueco Jonas Åkerlund, el que lo convirtió en leyenda negra de la censura audiovisual.

El vídeo está rodado íntegramente en primera persona: la cámara es los ojos de un protagonista que bebe sin parar, conduce borracho, esnifa cocaína, se pelea, vandaliza y termina la noche en una escena sexual. La versión sin cortes incluye además consumo de heroína y un atropello con fuga. No sabremos quién es realmente el protagonista hasta el final, y ese giro es precisamente lo que generó la mayor acusación contra el clip.

MTV lo relegó primero a la franja de madrugada, con su primer pase en el programa 120 Minutes a medianoche del 7 de diciembre de 1997, y con una versión ligeramente recortada. Poco después la cadena directamente dejó de emitirlo tras programarlo solo entre la 1 y las 5 de la madrugada durante una semana. El vídeo terminó vetado de la televisión terrestre en Reino Unido y prohibido en la práctica totalidad de las cadenas musicales del mundo. Prodigy no pidió perdón por nada, lo cual, tratándose de ellos, tampoco sorprendió a nadie.

Madonna y «Justify My Love»: el vídeo que MTV rechazó y que ella vendió igualmente

El 6 de noviembre de 1990, Madonna publicó «Justify My Love» acompañada de un videoclip en blanco y negro dirigido por Jean-Baptiste Mondino. MTV lo rechazó de plano. El 29 de noviembre de 1990, el presentador de la cadena Kurt Loder explicó en directo que la dirección de programación no podía emitirlo por sus «escenas de cama subidas de tono, arrumacos entre parejas del mismo sexo, sadomasoquismo y pechos femeninos brevemente al descubierto».

El contenido incluía voyeurismo, bisexualidad y estética BDSM, motivos suficientes para que quedara vetado también en otras cadenas internacionales. Pero Madonna, en vez de resignarse, hizo algo que nadie había hecho antes en Estados Unidos: sacó el vídeo a la venta como cinta VHS independiente, el 7 de diciembre de 1990, a 9,98 dólares la unidad.

El resultado desmontó cualquier intento de castigo comercial. La canción alcanzó el número uno en la lista Billboard el 5 de enero de 1991, y el videoclip se convirtió en el primer vídeo musical de formato corto certificado multiplatino por la RIAA en Estados Unidos. MTV pensó que estaba protegiendo a su audiencia; en realidad le estaba regalando a Madonna la mejor campaña de márketing de censura de la historia reciente.

Michael Jackson y «Thriller»: zombis, ocultismo y una amenaza de excomunión

Cuesta creerlo ahora que es el videoclip más icónico jamás filmado, pero «Thriller» (1983) también pasó por la trituradora de la censura. En su estreno, el clip fue vetado en Estados Unidos y sufrió recortes considerables en otros países por lo que entonces se consideraban imágenes gráficas de terror, transformación y sugerencia sexual: zombis, hombres lobo y una coreografía que, para la sensibilidad de la época, resultaba excesiva.

La polémica no vino solo de las cadenas de televisión. Michael Jackson había sido educado como testigo de Jehová, y la congregación amenazó con expulsarlo por las acusaciones de «demonología» que suscitaba el vídeo. La presión fue tal que Jackson estuvo a punto de ordenar la destrucción del metraje para evitar el conflicto religioso. Por suerte para la historia de la música, parte del equipo de producción escondió las cintas para protegerlas, y Jackson terminó insistiendo en que todo aquello era pura ficción, un homenaje al cine de terror clásico y nada más.

El resultado, pese a los vetos iniciales, cambió para siempre la forma de entender un videoclip: dejó de ser un simple anuncio de tres minutos para convertirse en un cortometraje con guion, coreografía y presupuesto de película.

Rammstein y «Pussy»: el vídeo que ni siquiera pudo emitirse en su versión «suave»

Cuando Rammstein publicó «Pussy» en 2009 como primer single de Liebe ist für alle da, el videoclip original incluía escenas de sexo explícito protagonizadas por los propios miembros de la banda, rodadas con estética de producción pornográfica. La banda tuvo que montar una versión más contenida para poder distribuirla mínimamente, y aun así MTV Alemania se negó a emitirla antes de las once de la noche.

La polémica no se quedó en el vídeo: el álbum completo fue calificado por el organismo alemán de protección de menores, la BPjM, como no apto para la venta a menores de edad, lo que obligó a retirarlo de la exposición pública en las tiendas de discos. Rammstein siempre defendió que el tono era deliberadamente paródico, una crítica satírica al turismo sexual alemán disfrazada de provocación pura. Lo cierto es que, entre lo uno y lo otro, «Pussy» se convirtió en el primer single de la banda en alcanzar el número uno en las listas alemanas.

Queen y «Body Language»: el primer vídeo vetado en toda la historia de MTV

En 1982, Queen se ganó un hueco poco envidiable en los libros de historia: fueron la primera banda con un videoclip prohibido por MTV. El motivo fue «Body Language», un vídeo protagonizado por cuerpos sudorosos, piel brillante y ropa de cuero ajustada, con lo que entonces se describió oficialmente como «insinuaciones homoeróticas», pese a que ningún miembro del grupo aparecía desnudo en ningún momento.

Dos años después, en 1984, Queen repitió la hazaña con «I Want to Break Free», el vídeo en el que los cuatro integrantes aparecían travestidos haciendo una parodia de una serie británica de la época. La reacción en Estados Unidos fue tan hostil que terminó siendo uno de los factores que llevó a la banda a distanciarse comercialmente del mercado norteamericano, mientras que en el resto del mundo se convertía en uno de los vídeos más queridos de su carrera. Dos prohibiciones, dos lecciones distintas sobre lo diferente que resultaba ser Queen a un lado y otro del Atlántico.

Sala de control de televisión vintage con luz roja de emisión apagada y una mano pulsando un botón de parada, cables de vídeo enredados

David Bowie y «China Girl»: desnudos, playa y un alegato antirracista mal entendido

En 1983, David Bowie publicó «China Girl» con un videoclip que incluía una escena de desnudo integral junto a la modelo neozelandesa Geeling Ng en la orilla del mar, un guiño visual directo a la mítica escena de De aquí a la eternidad. El propio Bowie explicó que su intención era hacer una declaración «muy simple, muy directa» contra el racismo.

La intención no libró al vídeo de la tijera. Fue prohibido en Nueva Zelanda y en varios países más, lo que obligó al programa británico Top of the Pops a emitir una versión fuertemente editada que disimulaba la desnudez con planos generales y ralentizados. Ni siquiera la polémica logró frenar su reconocimiento artístico: el vídeo se llevó el primer premio MTV al Mejor Vídeo Masculino de la historia, en 1984, la misma cadena que en otros países ni se planteaba emitirlo entero.

Frankie Goes to Hollywood y «Relax»: cuando la BBC prohibió una canción por accidente y la convirtió en número uno

Pocas historias resumen tan bien la ironía de la censura como la de «Relax». En enero de 1984, el presentador de BBC Radio 1 Mike Read mostró en directo su desagrado por la portada del single y su letra, de contenido sexual explícito, y anunció que se negaba a pincharla. La propia BBC respaldó a su presentador y decretó la prohibición total de la canción en todas sus emisoras el 13 de enero de 1984.

La prohibición se extendió también al videoclip y a Top of the Pops: cuando la canción alcanzó el número uno en las listas británicas, el programa se limitó a mostrar una fotografía fija del grupo en lugar de emitir la actuación de otro artista, sin reproducir jamás ninguna de las dos versiones del vídeo. El resultado fue exactamente el contrario al que la BBC pretendía: «Relax» se mantuvo cinco semanas en el número uno y acumuló 48 semanas en el top 75 del Reino Unido. La prohibición se levantó a finales de ese mismo 1984, cuando la canción sonó en la edición navideña de Top of the Pops como si nunca hubiera pasado nada.

Marilyn Manson y «Cryptorchid»: el vídeo tan perturbador que ni siquiera se pudo proyectar en directo

De todos los vídeos de esta lista, «Cryptorchid» (1997) es probablemente el más difícil de ver de principio a fin. Marilyn Manson reutilizó fragmentos de Begotten (1991), la experimental película de terror en blanco y negro de E. Elias Merhige, y rodó escenas nuevas en las que él mismo sustituye a la entidad protagonista original, incluyendo un fragmento en el que se extrae sus propios intestinos y los sostiene frente a la cámara.

El resultado, filmado en un granulado blanco y negro que aumenta la sensación de decadencia, fue vetado directamente por MTV nada más completarse. Ni siquiera pudo cumplir su función original: estaba pensado para proyectarse durante los cambios de vestuario en la gira Dead to the World, pero problemas de pago con el equipo de proyección impidieron incluso esa alternativa. El vídeo terminó circulando únicamente en formatos domésticos, lejos de cualquier pantalla de televisión.

Por qué prohibir un vídeo casi nunca funciona como el censor espera

Si hay un patrón que se repite en los ocho casos de esta lista es que la prohibición casi nunca logra lo que busca. Madonna convirtió un rechazo de MTV en una cinta VHS multiplatino. Queen usó dos vetos consecutivos para definir su identidad transgresora a ambos lados del Atlántico. La BBC transformó «Relax» en un fenómeno de ventas al negarse a emitirlo. Incluso «Thriller», pese a las presiones religiosas que estuvieron a punto de destruir el material original, terminó siendo el videoclip más influyente jamás filmado.

Solo los casos más extremos, como «Smack My Bitch Up», «Pussy» o «Cryptorchid», lograron mantenerse fuera de la televisión de forma sostenida, y no por falta de fama, sino porque su contenido superaba cualquier límite editorial imaginable en cadenas generalistas. La censura de imagen, a diferencia de la censura de sonido, tiene un umbral distinto: una letra incómoda se puede versionar o explicar, pero una escena filmada es innegociable. O se emite o no se emite.

Esta paradoja conecta directamente con lo que ya contamos en 13 Canciones Prohibidas por la Censura que la Historia no Pudo Silenciar: el poder, sea una dictadura, una cadena de televisión o un comité de programación, casi siempre subestima el efecto Streisand. Cuanto más se empeña en tapar algo, más ganas da de verlo.

Lo que estos vídeos prohibidos nos dicen sobre la censura de hoy

Ya no existen las listas negras de MTV con el mismo poder de antaño, pero el instinto censor sigue vivo: ahora se llama restricción de edad en YouTube, desmonetización algorítmica o «contenido sensible» marcado por una IA que ni siquiera entiende el contexto artístico. La lógica de fondo, sin embargo, es la misma que llevó a Kurt Loder a anunciar en 1990 que MTV no emitiría a Madonna: el miedo de una institución a la reacción de su público, o de sus anunciantes, ante una imagen que incomoda.

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Silueta rebelde rompiendo una pantalla de televisor con una guitarra eléctrica entre chispas y humo de escenario

Conclusión: prohibir una imagen es reconocer su poder

Desde el primer fotograma en primera persona de «Smack My Bitch Up» hasta los intestinos falsos de Marilyn Manson en «Cryptorchid», pasando por los cuerpos sudorosos que asustaron a MTV en «Body Language», estos ocho videoclips prohibidos comparten una lección incómoda para cualquier censor: intentar borrar una imagen casi siempre la convierte en más memorable de lo que habría sido si simplemente la hubieran dejado pasar sin comentarios.

En lapeorradio.es seguiremos rescatando estas historias porque, nos guste o no el resultado artístico de cada vídeo, la censura audiovisual en la música es una crónica perfecta de cómo el poder reacciona ante lo que no puede controlar. Y esa reacción, casi siempre, termina siendo más interesante que la propia obra que intentaba silenciar.

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